LA REINA DEL HOGAR
No presumas de ser la única soberana y señora de tu hogar, ya que sin presumirlo, de manera tácita eres la reina, sin embargo también tienes un rey, al cual le debes respeto y honra. La mejor manera de conseguir que satisfagan tus deseos es ejercer tu rol natural de mujer sabia, haciendo uso de tus atributos femeninos; no hay hombre que se resista a una mujer femenina, sensual, atenta, cariñosa, delicada. A la hora de conseguir algo de tu esposo aprovecha el mejor momento, como por ejemplo a la hora de acostarse, después de tener el mejor sexo, cuando salgan solos de paseo y si no crea tú el mejor momento con una cena romántica o invítalo a comerse algo a la calle o invítalo al hotel y hagan el amor como en los viejos tiempos, con la mayor intensidad y creatividad.
La peor opción para una mujer sabia es asumir el rol de macho de la manada, tal como lo hace la hiena. Trátalo con respeto y dulzura y cada vez que tengas la oportunidad hazle gestos seductores y picarones que mantengan esa llama sexual viva y el deseo de tu esposo activo. Elevar el tono de voz cuando no cumpla con tus exigencias o fruncir tu ceño o golpear la mesa, solo podría generar reacción de su parte, lo que puede terminar en violencia y en consecuencia tus hijos serán los más afectados. Deja que sea él quien ejerza la autoridad y tú estás a su lado para señorear sobre tus hijos.
Sér cruel es la peor opción, es decir, empujarlo, golpearlo, gritarle o usar palabras ofensivas y despectivas, esto solo puede generar enfrentamientos que pueden desencadenar violencia física, lo que seguramente conduciría a la destrucción de tu hogar. La mejor opción es esmerarte en atenderlo y ser una mujer a plenitud.
Tomando en cuenta que lo conoces y sabes cuáles son sus gustos y preferencias esmérate en ser y hacer lo que le gusta, esto lo enamorará y evitará que empiece a buscar otra mujer que se ajuste a su arquetipo o ideal de esposa. Un hombre irrespetado y no considerado como autoridad de la casa tendrá la inclinación natural a uir en busca de otra hembra para formar otra familia o tratará de imponer su liderazgo y autoridad a la fuerza, cosas que a ti no te caerá bien porque vas a sentir que no estás siendo considerada como la reina que eres y seguramente se desintegra tu matrimonio o se convierte en una sucursal de infierno.
Recuerda que los hombres y las mujeres son iguales solo ante la ley, pero en su naturaleza son diferentes, por lo que tienen gustos, anhelos y deseos diferentes.
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